Como cuento en la breve biografía que he incluído en esta web, empecé a escribir cuando tenía más o menos quince años, fuertemente influenciado por Stephen King y por películas estadounidenses que veía por aquél entonces. Resulta comprensible, por tanto, que aquél adolescente situara sus novelas en esos mismos escenarios, y que además sus textos parecieran traducciones. Puesto que ninguno de esos textos tenía como propósito publicarse o divulgarse a mis allegados, nunca constituyó un problema para mí. Seguí haciéndolo de esa forma porque me gustaba y lo disfrutaba, y porque empecé a entender que para resultar creíble tenía que encontrar un registro adecuado y preciso que con el tiempo fui perfeccionando.
Recién cuando llegó la posibilidad de publicar y a medida que mi carrera se fue desarrollando, empecé a preguntarme si mi estilo no entraría en conflicto con una mi identidad como escritor argentino, que de hecho lo hace, porque esta es —por lejos— la pregunta que más me hacen. No hay una sola entrevista donde el periodista no me pregunte por qué sitúo mis novelas en los Estados Unidos. La respuesta que suelo dar es que lo hago de esa forma porque me gusta y lo disfruto, de la misma manera que cuando empecé, y que no hay en ello ningún tipo de decisión estratégica, del mismo modo que no descarto en el futuro escribir historias que sucedan en otras partes.
En el año 2026 está prevista la publicación de la cuarta entrega de la saga de Luca Bruzzo.